viernes, 12 de junio de 2009

Manuela Espejo: Grande de América

Manuela Espejo, hermana de Eugenio de Santa Cruz y Espejo, siempre tuvo acceso a los libros que pertenecían a su hermano, convirtiéndose así en una de las mujeres más cultas de la época.

Existen estudios que dicen que era Manuela de Santa Cruz y Espejo quien escribía en Primicias de la Cultura de Quito bajo el seudónimo de Erophilia, que significa “amiga del amor”.

Manuela fue una mujer que llevó una vida personal en la que hizo cosas que en esa época no eran comunes: según Tania Roura, escritora especializada en la historia de las mujeres, Espejo se casó a los 44 años con José Mejía Lequerica de 21 años.

María de Romo en su texto Manuela Espejo: precursora de la emancipación americana, la llama la mujer más grande de América. Este adjetivo le es dado por el hecho de tener una posición en la vida, de romper normas, de pensar, de no ser sometida.

Espejo no participó en las luchas ni en las reuniones, pero apoyó decisivamente a la causa de la libertad del Ecuador. En sus escritos, Erophilia denunció la inferioridad de la mujer con respecto del hombre. Por esta razón, muchas veces fue tildada de charlatana y bachillera.

Esta heroica quiteña es recordada no solo por apoyar a su hermano y esposo, sino porque defendió los ideales de igualdad de una mujer, dando a conocer al pueblo quiteño sus ideas renovadoras, aun cuando éstas iban en contra del sistema colonial.

“Las mujeres somos las que damos el gusto a la ciencia, la materia a la urbanidad y el tono a todo sistema político”,
-Manuela Espejo
.

jueves, 11 de junio de 2009

Rosa Zárate: Una mujer de acción

Rosa Zárate, hija del doctor Gabriel Zárate y Gardea y de Mariana Ontaneda Orbe, nació en Quito en 1763. Zárate se apartó de su hogar al contraer matrimonio con Nicolás de la Peña y Maldonado. Siendo una familia en buena posición social, Zárate y su esposo se dedicaron a luchar por la independencia de la República.

Junto con Manuela Cañizares, son consideradas las mujeres emblemáticas de la independencia, puesto impulsaron a sus parejas y amigos a ser más drásticos en la lucha por la libertad. Zárate fue una mujer de acción, de lucha, de fuerza.

Rosa Zárate estuvo presente en la defensa de los barrios de Quito tras la matanza del 2 de Agosto de 1810. Sectores como el Tejar y la Colmena se hicieron presentes en el ataque en contra del Conde Ruiz de Castilla, quien resultó fue arrastrado por el Cabildo, apuñalado y encadenado en el lugar donde murió tres días después.

En 1813 surgió una represión donde hubo varios perseguidos políticos, entre ellos Rosa Zárate, Nicolás de la Peña y su nuera Rosaura Vélez. Se vieron obligados a salir de Quito y marchar por las selvas rumbo a Esmeraldas.

Fueron apresados por el sanguinario Toribio Montes, quien ordenó degollarlos y colocar sus cabezas en palos en una plaza principal a manera de escarmiento para los revoltosos.

Rastros Libertarios

Dibujo de la portada del libro
Manuela Espejo: precursora
de la emancipación americana
de María de Romo.


Dibujo de la portada del libro
de María de Romo.









Dibujo de la portada del libro de María de Romo.
















Fotografía tomada en el Museo Alberto Mena
Caamaño: Manuela Espejo
Museo Alberto Mena Caamaño: Manuela Espejo
junto a los miembros de la Misión Geodésica.




















Pintura de Guayasamín: Rosa Zárate,
ubicada en el área frontal del mural
"Imagen de la Patria" en el Salón del
Plenario del Palacio Legislativo.